lunes, 11 de mayo de 2015

AMBIGÜEDADES




 La identificación hay que tenerla presente, como una sensación que se tiene pero sin buscarla.


Tuvo otra manera de observar su entorno y con eso otra manera de ver la vida.


La belleza esta en ti, no en tu cuerpo. Tu cuerpo es un compañero al que hay que cuidar y como compañero que es tienes que sentirte a gusto con él, pero no eres solo un cuerpo eres mucho más.









Oscuridad

La palabra “muerte” no me gusta. Es odiosa
Y a la vez temerosa.
Alguien me enseñó, me adiestró…

Tengo un arma para mi furia,
En lo más oscuro, en lo más sucio de mí persona.
Tengo poder para que me temas,
Y con eso soy poderoso. Y además,
Mi ego se siente bien. Y con eso mi persona.

Luego bajo y mi furia se siente
Más arraigada a la palabra “muerte”.
La palabra que me da una falsa sensación.

Si me la hubiesen recomendado, vendido,
Como han hecho con otras palabras,
La apreciaría, no me subestimaría, no me importaría.
Pero en medio de las cenefas que hacía de pequeño,
El color oscuro me recordaba, “muerte”... -Teme a Dios
Y tu vida se prolongará, tardará en llegar
La “muerte”, lo oscuro.

El budista cree que esta palabra es un trámite,
Que transforma ¿Es verdad? Tiene argumentos.
Tan solo sé que no me gusta la importancia que le damos.
A una palabra, a un sentimiento;
En lo más oscuro de nuestra felicidad.



Si cambias el mensaje que te repites cambias la sensación hacia los demás.


Así se utiliza la risa, así se puede intuir a una persona.


Más grande que…
Más importante que…
Mejor que…
Más temeroso.









 La verdadera risa no hace caso a sentimientos turbios. Si se da por maldad ya no es sincera, es una convención teatral. Es el teatro por el teatro.





El chico de al lado

Que la chica de al lado  no se puede.
Qué el chaval de los grandes es ingenuo,
Pero araña, y  no sale de su graciosa educación.

Y que yo lo he visto reír,  como ríen,
Y con eso como reírnos todos. Pero anda con su amor.

Y que te ve y que no puede con algún hábito tuyo,
Pero cree que es una tontería más.

Y que a veces tiene miedo, en su caparazón,
En su graciosa educación que no florece
O no florece en el mundo de los grandes.
Le ponen vendas en los ojos.

Y que con lo pequeño que ha sido ha sufrido,
Pero ríe y ríe como siempre.

Y ve el mañana como una oportunidad,
Y eso le hace especial,
Que salga de los hoyos,
Y reírse cuando  se le rompe la bicicleta,
Para ir a ver a los grandes.

Acaricia lo que hace en ese momento,
Y crees que no haya perdido las coordenadas
De su emisora. Tan solo no tiene
La frecuencia adecuada.

Y que hace una cura con valentía,
Pero afronta la vida con cobardía.
Y no sabes si…
Lanzar la toalla a la carretera,
O apostar por él.









Una mujer llamada sociedad

La verdad, le estoy encontrando el placer a que me maltrates. Me siento tan pequeño y tan dentro de tus carnes que ¿cómo podría desagradarme?
Sé que esto podría funcionar si escucharas mi voz, frágil, tenue, melosa… Pero a ti no te gustan los seres como yo y la vez te alimentas de nosotros.
Y en este baile invitas a todos tus amantes. Me dejas solo con tus sirvientes y me dices que me quieres, levito cuando te lo oigo decir. 
Me dejas  desnudo y luego sucio y me restriegas que tienes poder sobre mí. Y yo  no hago otra cosa que crecer entre la porquería.
No lo puedo remediar… Me repito una y otra vez que me detestas ¡Por qué eres cruel! Y en cambio mendigo tus besos para que me den una nueva oportunidad. Para que me abras tu conciencia otra vez.




Cuento simple

A escuchaba perfectamente lo que le decía B y se sentía mal con el mensaje que le transmitía, por eso lo dejó de escuchar.  B  ya no tenía el poder y no tuvo más remedio que decir que sus palabras eran honestas y que A había perdido el oído. El final es muy simple… A se quedó muy tranquilo por ya no  escuchaba a B. Y B se convenció de que A no podía comprender y eso le hacía un incomprendido.







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