lunes, 18 de mayo de 2015

Recortes de vida




El tono que yo siento



Todavía me falta para cantar,
Tarareando voy mi canción preferida.

Puede que sea esa mi certeza,
Mi objetivo. Sin terquedades,
Siendo persistente.

Tener esta canción interiorizada
Y aprenderla a sorbos.
La vida no puedes tomarla de un trago,
Emborracha y es temerosa.

Tomillo, agua salada y algún riesgo,
No quiero andar a voces chirriantes.
Simplemente teñir mi interior de ese ritmo,
El verdadero, el personal. El ritmo no efímero;
Al contrarío del hielo y del fuego.

Esta melodía es superior a los idiomas,
Todos la comprenden aunque
Se tapen  los oídos.
Es pegadiza. Como hecha a medida,
Se junta con otras melodías.
Y la bailan. Y la bailamos…

¿El director de orquesta?
No lo hay pero se sincronizan los instrumentos
Sin ocupar otros espacios, teniendo una cierta conexión.
Todo estará bien en algún lugar del tiempo.
Ahora tan solo quiero tararear esta canción.






Navegar cuando las circunstancias no son óptimas te permite también navegar en la mayoría de los mares.






Normalmente nos centramos en exponer nuestras ideas sin pararnos a escuchar a la otra persona.
No intentamos que fluya una conversación, impidiendo que surjan nuestros sentimientos.










Pensamientos fragmentados en la mañana



Suena el despertador y se dirige
A un bucle natural, hermético, sin trampas;
Como el animal que se mete en la madriguera.

De pequeño no rogaba,
Y ahora no cree.

Que te gustaría cambiar
El sentido de la electricidad,
Para que no pique cuando le señalan.
Cambiar la injusta doctrina
Para que el monje sea libre;
Y que te cogiera de la mano,
Que te mirara como cualquier otro hombre.

Y tú lo ves al lado tuyo;
Sentado y hablando
En la peculiar vida.


Te da fuerza en lo que fue,
Y tiene fuerza en lo que es
Para soportar tal peso.
Y te hace sentir especial
En este amanecer.

El mundo sería mejor si
Esa mariposa que revolotea por tu cuerpo
Corriera libremente por la ciudad.
Cogida por un lazo azul a sus antenas,
Y tú cogida de ese lazo.
Dices que no…
Que tu mariposa no tiene antenas,
Y nadie te cree.

Le vas cubriendo de consejos rápidos
Pero certeros.
Le adviertes de las trampas cuando
Se pierde en atajos.
Y él sonríe sin saber porqué,
Y esa ingenuidad le da de comer.

Lo ves tarareando una marcha nupcial,
Dirigiéndose  al empedrado,
Arrastrando una fibromialgia irreversible,
Un poco más profunda y más grave
Que cuando tenía los veinte.

Crees que se recuperará
Y cuando esto ocurra
Quieres volver a tener este amanecer. 






Tendemos a analizar cualquier minucia sin dar paso a lo real o natural. De esta manera nos perdemos la mayoría de las cosas.





El deporte que no hace que te superes personalmente es como una guerra en la mente del que lo práctica.
Pierde su encanto y no te mejora.










La canción de las personas


Yo soy tú… En las cosas que hagas me veo afectado.
Me alientas a que haga cambios, a que afronte la vida de una determinada manera.
Soy individual pero formo parte de un colectivo en el que estamos tú y yo. Estamos hechos de lo mismo y formamos parte de un todo.
No te obceques  en creer que soy distinto a ti.

Naturalmente me preocupo por mí pero no invado el terreno de los otros cuando hago lo que me conviene.
Tenemos que aprender de los errores que hagamos y mirar hacia delante.
Siendo tú, siendo yo.





No es lo mismo autoestima que ego.
No es lo mismo acariciarte que golpearte.






La queja por el morbo no es justicia. Es un vicio insano que acaba corroyendo por la fijación que se tiene en algo. La justicia es otra cosa… es algo que todos deberíamos tener.





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